martes, 20 de octubre de 2015

De resaca en el Guggenheim


Aprovechando una invitación que tenía para visitar el gigante de titanio de Bilbao, decidí dedicarle toda la tarde del pasado domingo 11 de octubre. Lo hice con calma, escudriñando cada rincón que me faltara por ver a pesar de haber estado en anteriores ocasiones.

La retrospectiva dedicada a Jeff Koons había terminado un par de semanas atrás. Una pena, tantas formas y colores le habrían venido muy bien a mis sentidos, o no. Igual habría terminado con un ataque epiléptico. No exagero, tampoco lo digo de gratis, ya que la instalación La materia del tiempo, creada por Richard Serra, que se encuentra en la primera planta del museo, logró crearme claustrofobia. Adentrarse en estas espirales es como caer en la misma madriguera en las que cayó Alicia cuando seguía al conejo. La percepciones físicas y temporales cambian, las paredes se transforman, nos atrapan y nos empujan a buscar una salida que se hace esperar, o que nunca llega, ya que alguna instalación hay que recorrerla hasta el final y luego salir por donde se ha entrado. Experiencia curiosa, desde luego. No apta para los asustadizos de los espacios cerrados.

A continuación me dirigí al espacio Film & Video donde actualmente se encuentra la animación Parallax, realizada por la artista pakistaní Shahzia Sikander.



Sin duda alguna, lo mejor de la jornada para mí porque, a pesar de no entender ni una sola palabra y de tratarse de imágenes abstractas en su mayoría, visualmente me pareció poderosa. Y es que últimamente le estoy cogiendo gusto a las videocreaciones experimentales.

Llegaba el turno de pasear por la exposición estrella: Basquiat - Ahora es el momento. Antes de todo, aclaro que soy un completo ignorante respecto a las artes plásticas, por lo que mi crítica hacia este tipo de expresiones se basan en lo que me logran transmitir en una primera impresión, como cualquier ciudadano de a pie. Dicho esto, lo que más me interesó sobre la obra de Jean-Michel Basquiat fue su intervención en la música, y los mensajes reivindicativos de sus ilustraciones, aunque éstas me parezcan demasiado naïf. Asimismo destaco varias de sus collage y fotografías, si bien sabemos que en New York, apuntes a donde apuntes, te va a salir una buena instantánea.

También hay proyecciones dedicadas su figura. La que más me llamó la atención fue Downtown 81, film que nos muestra la vida callejera, nocturna y artística en la New York de principios de los años 80. Si queréis indagar más sobre el artista neoyorkino, en YouTube tenéis Basquiat, película biográfica, y The Radiant Child, un documental con entrevistas a gente cercana al joven Jean-Michel.

Y esto es todo amigos. Os dejo con algunas fotografías que realicé aquella tarde (la que encabeza este post también es mía):





Después de salir del museo me encontré con coches de la guardia civil, muchos curiosos y varias cámaras cinematográficas. Se rodaba en Bilbao Plan de fuga, película protagonizada por Luis Tosar y dirigida por Iñaki Dorronsoro. Y yo que esperaba que fuera alguna protesta que se hubiera ido de las manos. Hoy en día sobran motivos para montar jaleo.

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