martes, 28 de julio de 2015

Aterrizaje de emergencia

La decisión más sensata sería marchar a casa, pero veo todo en tecnicolor. Pocas veces el botxo se me presenta de esta manera. Me sumerjo en el Casco Viejo guiado por mi instinto, y termino en un bar que parece estar animado.

En la barra me atiende una chica. Es alta, morena, con rasgos latinoamericanos y un escote de locura. Absorto ante su belleza, tardo en reaccionar y titubeo al pedirle una cerveza. Mientras busca un vaso para servirme, casi pierdo mis ojos al ver su enorme trasero. ‹‹¿De dónde ha salido esta mujer?››, no paro de preguntarme. Cuando regresa con mi bebida, esboza una sonrisa y enseguida vuelve a su trabajo. Cruzamos nuestras miradas en varias ocasiones. Intento charlar con ella, pero la clientela no da tregua.