viernes, 5 de junio de 2015

Jornada de limpieza

Estoy acostumbrado a despertar rodeado de objetos dispares después de una fiesta en mi apartamento. Por lo general son cosas relacionadas con la alteración de los sentidos: botellas de alcohol y latas de cerveza; pequeñas bolsas con droga de distinta índole. También algún que otro condón, más  una gran variedad de  juguetes sexuales. Pero hoy está siendo una jornada llena de sorpresas.

Al limpiar he encontrado de todo un poco. Reúno los objetos que no me pertenecen e intento averiguar quién es el dueño de cada cosa. Bebo un trago de una botella de Málaga Virgen que alguien ha dejado en el suelo, y empiezo a sacar conclusiones.

El reloj de correa negra hallado junto a la cama para invitados me lleva a pensar que Carlos, el gigolo de la cuadrilla, habrá logrado llevarse a la cama a aquella rubia con la que apareció anoche. Posiblemente el reloj sea de ella. 

He hallado una agenda moleskine sobre la mesa de la cocina. Contiene apuntes y garabatos. Esto me indica, sin lugar a duda, que pertenece a John, mi amigo escritor que plasma todo lo que pasa sobre su cabeza en aquel cuaderno de notas.

Sobre la tapa del inodoro había una tarjeta de crédito Mastercard de La Caixa. El nombre del titular está borroso. Deduzco que será de Jordi, mi compañero catalán y cocainómano. El polvo blanco en las esquinas de la tarjeta lo delatan. Muy cerca he encontrado mi DNI. Supongo que se lo habré prestado a Jordi para que pusiera rayas.

En el escritorio, junto a mi ordenador, reposaba un libro autobiográfico de Steve Tyler, líder de Aerosmith. Lo trajo Andrea para compartir con todos las anécdotas relatadas por el cantante. Aprovecharé para leerlo.

Por último, sobre el sofá reposaban un par de llaves. Las únicas pistas que tengo son el llavero azul del que cuelgan, y que pertenecen a una casa o a un apartamento. Mientras las observo, bebo otro trago del Málaga Virgen en el mismo momento que empieza a sonar un teléfono. El sonido me lleva hasta mi habitación, concretamente hasta una de mis almohadas. Cuando encuentro el teléfono éste deja de sonar. Es un iPhone 5, similar al mío. Desconozco de quién puede ser. Enseguida recibo un mensaje a mi móvil: ‹‹Andrés, soy Diana. He dejado unas llaves y mi teléfono en tu casa. Llama a este número cuando despiertes››. ¡Mi ex novia había estado en la fiesta y no lo recordaba! No nos veíamos desde que rompimos. Si su teléfono está sobre mi cama, eso sólo puede significar una cosa. ‹‹Diana. He encontrado tus cosas. Pásate por mi casa cuando quieras››, le respondí.

Christian Rodriguez

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