martes, 12 de mayo de 2015

Eterna desconocida

Aquel día salí a caminar
por una ruta que no me era habitual.
Sentí un leve e incesante impulso, una corazonada.
Algo me decía que te iba a encontrar.

Soñé despierto con aquella chica de cabello corto y ojos grandes.
Nada exuberante. Sencilla, pero coqueta. Y me enamoré.

Me enamoré de la fantasía de enamorarme.
Me enamoré de la idea de encontrarte;
a ti, mujer soñadora, sutil y rabiosa;
a ti, mujer apasionada y entregada.

Tropecé con varios cuerpos.
Crucé muchas miradas.
Algunas mujeres me incitaban al pecado,
y otras a acariciarlas.

Vi incontables caras lindas.
Vi infinidad de cuerpos hermosos.
Pero muchas de esas caras llevaban máscaras,
y muchos de esos cuerpos eran estuches sin fondo.

Al final me cansé de deambular.

Tal vez, para mí, tú serás la eterna desconocida.
Pero, si por casualidad te topas con estas palabras,
quiero que sepas que no estás sola.
Quiero que sepas que te estuve buscando.

Kresto Nin

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