viernes, 5 de septiembre de 2014

Gracias totales!


Posiblemente el 99% de los mortales nunca podrán entender como algunas personas puedan llorar por otro ser al que nunca conocieron directamente, pero que, aún así, estuvo muy presente en sus vidas. Es lo que sucedió ayer, 4 de septiembre a las 18:56 (hora española).

Segundos antes de aquella hora me encontraba leyendo un fragmento del libro 'Alta Fidelidad' que me hizo esbozar una sonrisa; me disponía a compartir lo leído con mi novia mediante whatsapp, justo en el momento en el que recibía un mensaje por parte de mi madre, que actualmente se encuentra en Colombia. El texto contenía las siguientes palabras: "murió Gustavo Cerati, papi". En cuestión de un segundo pasé del confort y del relax a la tristeza más profunda, tanto que me abstuve de hablar con mucha gente, literalmente me quedé sin palabras. Tal vez con este texto busque una forma de desahogo por no haber contado con alguien a mi alrededor que pudiera comprender el vació que deja dentro de mi el adiós definitivo de Cerati.

Nunca pensé que derramaría tantas lágrimas por él. No teníamos ningún lazo familiar o afectivo que nos uniera; nunca tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, pero su voz ha estado omnipresente durante TODA mi existencia. Su música y sus letras, sobretodo lo que realizó con Soda Stereo, forma parte de la banda sonora de mi vida, y, a pesar de que habían pocas posibilidades de que despertara de aquel coma, aún guardaba una pequeña esperanza, una ínfima ilusión de poder verlo de pie de nuevo. No girando, no haciendo un nuevo disco, simplemente envejeciendo tranquilamente y, tal vez, obsequiándonos un libro con sus vivencias como el icono del rock argentino y latinoamericano que fue, que es y que seguirá siendo.

Son infinitas las anécdotas y los momentos que he vivido con una canción de Soda Stereo como fondo musical. Enumerarlas no viene a cuento, son historias personales y puede que mucha gente no les encuentre el mismo sentido con el que yo las recuerdo. Lo único que sé es que me siento incapaz de escuchar una canción de Soda o de Cerati en estos momentos. Ipso facto me invade la tristeza y la sensación de abandono. Curiosamente, antes de saber la fatídica noticia, había quitado de mi móvil la lista de reproducción de Soda Stereo. ¿Casualidad? Posiblemente.

La forma en la que nos deja Gustavo es muy triste. Por lo que demostró en activo, seguro que aún tenía muchas cosas por ofrecer. Proyectos tanto experimentales como comerciales. Colaboraciones, y a saber quién sabe cuántas cosas más. Tengo la sensación de que su obra queda incompleta, con un desenlace inesperado que no le rinde honor a su figura.

Nos deja un grande del rock. Un artista con mayúsculas. Una fuente de inspiración. Ahora estará a un millón de años luz, pero con nosotros se queda su legado, que no es poco.

Hoy más que nunca, ¡gracias totales, Cerati! Hasta siempre.


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