jueves, 22 de septiembre de 2016

All I Need - Life Is Suffering


Uno de los dos proyectos musicales en los que estoy inmerso actualmente es All I Need. Con ellos estrenamos nuestro primer sencillo mediante la web Brain To Crush el pasado 6 de junio . El video tuvo más de mil visitas en tan sólo una semana, algo llamativo dado que no nos conoce demasiada gente, por lo que aquello fue una grata sorpresa. Ahora hemos estrenado nuestro propio canal en YouTube subiendo el mismo video. Si aún no lo has visto, esta es la oportunidad de hacerlo:


La canción también puede ser escuchada y descargada desde el enlace a SoundCloud que pongo a continuación:

martes, 1 de diciembre de 2015

¡Estoy escribiendo un libro!


Como lo leéis. Es algo que llevaba maquinando desde hace varias temporadas y ahora, gracias al taller literario que estoy cursando en ALEA, he decidido poner en práctica lo aprendido y lo que seguiré aprendiendo.

La historia empezó a gestarse a mediados de octubre. Desde entonces he pasado muchas horas frente a la pantalla, corrigiendo el texto una y otra vez hasta dar con una forma de expresión con la que me sienta a gusto, siendo consciente de que dentro de un par de meses -o mañana mismo- me pueda parecer una bazofia lo que haya escrito hoy.

Mi narrativa será iconoclasta. No vendo ni pretendo ser la esperanza de la literatura hispanohablante. Con que me lea un número reducido de personas ya quedaré satisfecho. Tampoco niego que labrarse un nombre dentro de la escena literaria underground sería todo un logro, pero para conseguirlo hacen falta algunos más años de cagadas, de práctica y de soledad, mucha soledad.

viernes, 20 de noviembre de 2015

martes, 10 de noviembre de 2015

Problemas que no

El problema no es que extrañe
ver tus ojos mirándome al despertar;
ni que ya no pueda inventar constelaciones
mientras trazaba líneas imaginarias entre tus lunares.

El problema no es que me abstenga
de escuchar aquel grupo en soledad,
porque siento que sin ti
no interpreto sus canciones igual;
ni que mi boca ya no recorra tu cuerpo
sin importarme lo seco que me pudiera quedar.

¡No!

¡Esos no son los problemas!

El problema es que me he quedado tan vacío,
que se me antoja muy difícil volver a empezar.
Kresto Nin

jueves, 22 de octubre de 2015

Edimburgo


Mi viaje a la capital escocesa ha sido una de las experiencias más extrañas de mi vida, tanto para lo bueno como para lo malo. Desde que salí de Bilbao hasta que llegué a Edimburgo todo fue muy confuso. Por suerte, mi inagotable deseo de aventuras logró mantenerme en pie y con la vista al frente. El mantra que llevo tatuado en mi brazo derecho (nothing can stop me now) también ayudó.

Y casi sin darme cuenta, y de manera automática, me planté en Princes Street. Desde ahí se puede observar el Castillo de Edimburgo fácilmente. Era real. Estaba en Escocia cumpliendo uno de mis sueños, pero yo seguía en un estado onírico, intentado asimilar multitud de cosas. En mi mente se libraba una batalla entre mis varios yoes. Hasta que el instinto de supervivencia salió a flote y me arrastró casi cinco kilómetros hacia el norte, dirección y distancia que tuve que recorrer hasta llegar al maldito hostel (dormir allí fue una mala experiencia). No quería usar el transporte todavía. Procuro caminar lo máximo posible..

Liberado de mochilas, empecé a impregnarme de la ciudad. Durante toda la semana que estuve allí pocos fueron los rincones que me faltaron por recorrer. Hice una media de diez kilómetros diarios perdiéndome entre barrios, callejones, parques, montañas, canales y vecindarios. Tuve la suerte de presenciar los últimos días del Festival de Edimburgo, y del Fringe. El ambiente era increíble. Se respiraba cultura por todos los costados. Aunque hacía viento, mucho viento, tanto que cortaba con el frío que traía.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Despiértame cuando pase el horror

No recuerdo con claridad qué edad tenía cuando sucedió por primera vez. Fue entre los trece y los quince años, de eso estoy seguro. Durante esa época empecé a escuchar un programa llamado Radio Pirata. Salía al aire cada domingo a partir de las diez de la noche. En él pasaban música poco comercial como el industrial, el hardcore y diversos estilos electrónicos que me han seguido influenciando durante toda mi vida.

Para dejarme envolver por estos sonidos me acostaba en el suelo y ponía mi cabeza en medio de los bafles, hasta que me daba sueño y marchaba a mi cama.

Una noche cualquiera, y sin razón concreta, decidí escuchar el programa desde el sofá, dejando el televisor encendido y a bajo volumen. Tardé poco tiempo en quedarme dormido. De repente sucedió: el sonido de la radio llegaba a mí de manera distorsionada y con eco. Estaba acostado de medio lado y veía que los objetos que colgaban de las paredes se movían en forma de olas. La pantalla de la tele mostraba imágenes abstractas. Intenté moverme pero fue imposible. Tampoco podía gritar. No importaba la fuerza que hiciera, estaba completamente paralizado. Me entró el pánico. Aquello no se trataba de un sueño porque era totalmente consciente de lo que escuchaba y de lo que veía. Me preguntaba si habría entrado en coma. Temía lo peor. No sé cómo ni porqué, pero logré calmarme. Cerré los ojos -tampoco los tenía demasiado abiertos- y al cabo de un momento recuperé el movimiento.

Posiblemente esta experiencia haya durado tan sólo un minuto, pero en aquel instante me pareció una eternidad. No hablé con nadie al respecto. Tan sólo me convencí de que había sido una pesadilla muy intensa, y que no me volvería a pasar algo similar, pero estaba equivocado.

martes, 20 de octubre de 2015

De resaca en el Guggenheim


Aprovechando una invitación que tenía para visitar el gigante de titanio de Bilbao, decidí dedicarle toda la tarde del pasado domingo 11 de octubre. Lo hice con calma, escudriñando cada rincón que me faltara por ver a pesar de haber estado en anteriores ocasiones.

La retrospectiva dedicada a Jeff Koons había terminado un par de semanas atrás. Una pena, tantas formas y colores le habrían venido muy bien a mis sentidos, o no. Igual habría terminado con un ataque epiléptico. No exagero, tampoco lo digo de gratis, ya que la instalación La materia del tiempo, creada por Richard Serra, que se encuentra en la primera planta del museo, logró crearme claustrofobia. Adentrarse en estas espirales es como caer en la misma madriguera en las que cayó Alicia cuando seguía al conejo. La percepciones físicas y temporales cambian, las paredes se transforman, nos atrapan y nos empujan a buscar una salida que se hace esperar, o que nunca llega, ya que alguna instalación hay que recorrerla hasta el final y luego salir por donde se ha entrado. Experiencia curiosa, desde luego. No apta para los asustadizos de los espacios cerrados.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Gante y Bruselas


A mediados de febrero del 2015 pisé suelo belga con la intención de conocer Brujas, Gante y Bruselas. De estas dos últimas ciudades son los rincones que veréis a continuación: